Ayer la pequeña Pita se despertó
muy contenta, porque ya era viernes y por la tarde vendrían sus abuelos a pasar
el fin de semana con ellos.
Madrugó más que nunca y saltó de
la cama nada más abrir los ojos con una emoción tremenda. Normalmente suele
hacerse la perezosa en la cama unos minutos más, pero ayer fue distinto y no
necesitó que nadie la despertase, al contrario, fue ella la encargada de
despertar a toda la familia.
