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7 cosas que pierdes con la maternidad


Siempre he dicho que para mí la maternidad suma, en todos los sentidos, que aporta muchísimas cosas positivas y si tuviese que enumerarlas todas este post sería eterno.

He escrito mil veces en mis redes y aquí en el blog, que merece la pena embarcarse en la aventura de la maternidad, como os conté en “13 razones porlos que merece la pena ser madre” pero hoy quiero enseñaros esa otra cara, eso a lo que renuncias cuando eres madre, o mejor dicho, hablando con propiedad, aquello que pierdes en el mismo instante en el que tienes a tu bebé en brazos por primera vez.

13 Razones por las que merece la pena ser madre


Hoy que soy madre puedo dar 13 razones (haciendo un guiño a la serie de televisión "13 Reasons Why" para Netflix, que me gustó mucho) por las que merece la pena convertirte en madre o padre y os recomiendo la ma/paternidad.

5 claves para superar un viaje largo con niños en el coche


Llegan las vacaciones y con ellas los desplazamientos, una parte importante en coche. Hoy es viernes, así que muchos al mediodía se montarán en sus coches para ir a pasar el fin de semana fuera, otros lo harán para comenzar con sus vacaciones de verano, pues justo coincide con comienzo de mes.

See you colegio! Colgamos las mochilas!!!


Hoy es el último día de colegio, colgamos las mochilas hasta septiembre. Este año, que los dos han ido por primera vez al mismo centro, ha pasado volando y el balance no ha podido ser más positivo.

"Mamá no quiero que seas una abuelita"




Antes de anoche fui a acompañar, como cada noche, a la Manzanita a su cama y al darle el beso de buenas noches me agarró muy fuerte y me dijo "Mamá no quiero que seas una abuelita", entonces me quedé extrañada y le pregunté el motivo de esa frase. En ese momento me miró con cara triste y algunas lágrimas tímidas empezaron a salir de sus ojitos y a recorrer sus mejillas.

¿A mí no me dices amor? u otra forma de decir celos


El Melocotón tenía 3 años y 3 meses cuando llegó la Manzanita, pero el concepto "celos entre hermanos" ya me empezó a sonar bastante antes de que naciera la frutita. Cuando estaba embarazada todo el mundo decía aquello de "Cuidado con el niño cuando llegue su hermana, está tan acostumbrado a ser el único y está tan "mimadito", tan pegado a ti, aún tomando el pecho (os recuerdo el post "Amamantar por placer no por obligación" donde os contaba como pensé en una lactancia mixta, pero que finalmente lo descarté) que tiene muchas papeletas de ser el típico niño que se pone celoso". Incluso en las clases pre-parto la matrona nos alertaba a las que nos convertiríamos en madre reincidente que con la llegada del nuevo bebé el hermano podría mostrar celos y para evitarlos nos daba algunas pautas:

Heredar ropa de niño a niña. ¡Customizando!


El sábado por la mañana estuve en un cumpleaños de un amiguito de la Manzanita y una de las mamás de otro amiguito es una de esas valientes que está esperando el tercer hijo (yo aún estoy pensándolo, depende del día me animo o todo lo contrario, pero lo que está claro es que tienes que ser valiente para embarcarte en la trimaternidad). 


Sobreprotección, el regalo envenenado que hice a mi hijo


Muchos padres/madres, entre los que me incluyo, tendemos a sobreproteger a  nuestros hijos, pensando que así les hacemos un favor, pero nada más lejos de la realidad, con esta actitud lo que estamos es perjudicándoles, pues esta sobreprotección tendrá consecuencias negativas en el comportamiento y carácter del niño.

7 claves para que la relación de pareja sobreviva a los hijos


Hace un par de semanas os conté, en un post, que mi relación de pareja, a raíz del nacimiento de nuestros frutitos, empezó a deteriorarse. Hasta tal punto de que si seguíamos en esa línea, el final de nuestra historia de amor sería inevitable. En dicho post compartí con todos vosotros los 8 errores que habíamos cometido para llegar a esa situación, los podéis ver aquí

8 errores que acaban con la relación de pareja después de tener hijos



Si habéis venido aquí buscando datos científicos, este no es el post que estáis buscando. Aquí os voy a exponer las conclusiones que yo saco de mis propias vivencias. Los 8 errores que nosotros, como pareja, cometimos y que deterioraron nuestra relación. Por suerte reaccionamos a tiempo y hemos subsanado parte de estos errores y a día de hoy puedo decir que nuestra relación de pareja ha sobrevivido a los primeros años de nuestros hijos.

2 métodos infalibles para no almacenar artículos de bebé que no usamos


Os tengo que confesar que esto que os voy a contar, lo hago a toro pasado, una vez que me vi rodeada de cosas de bebés que ya no utilizaba o aún peor jamás llegué a utilizar.

Apostando por la crianza con apego


Hace un par de semanas, mientras esperaba en la puerta del colegio de mis frutitos a que abriesen, una de las mamás nos contó, muy agobiada, que su hijo de 11 meses les estaba dando mucha guerra a la hora de dormir.

Las etapas de la vida


Nuestra vida va pasando por distintas etapas, dependiendo de la edad. Pasamos de niños a adolescentes y justo en este momento aparecen los primeros "amigos especiales", tanto para ti como para la gente que te rodea, que viene a ser la gente de la que te rodeas, con edades similares y circunstancias parecidas. 

Amamantando por placer, no por obligación


Durante el embarazo de mi frutito todo el mundo no hacía más que decirme lo positivo que era la lactancia materna. Todos los libros y revistas que me leí sobre el tema, que fueron muchos, apostaban por ella. En las clases preparto mi matrona nos insistía en que teníamos que intentarlo, pues para los bebés era lo mejor. La asociación española de pediatría lo recomendaba al menos durante los primeros 6 meses de vida del bebé.

Los segundos son otra historia


En mi caso puedo decir bien alto que los segundos son otra historia. Desde el embarazo, pasando por el parto y terminando con la crianza en general.

Yo también he sido mamá primeriza


Un buen día mi instinto maternal despertó, por aquel tiempo aún andaba en la veintena. Trabajaba a jornada completa, iba al gym de lunes a jueves a la salida del curro, y mis únicas preocupaciones eran hacer mi trabajo lo mejor posible, comprarme el último modelito por el que me encaprichaba, mantener la línea, cuidarme y organizarme para pasar tiempo con "él" y con mis amigas. Esto lo percibo así ahora, en aquel momento notaba que me faltaba algo, el fruto del amor incondicional hacia mi guapísimo y querido novio, un pequeño frutito que viniera a completarnos. Ya estaba cansada de salidas nocturnas hasta el amanecer, de las cañas de viernes al mediodía que acababan en un garito por la noche, de las jornadas de compras interminables de los sábados, los domingos de resacas tumbados en el sofá comiendo pasta y zapeando… (¡Pero qué ilusa, cuán maravilloso era todo aquello, aiiiiiinnnnnsss!)

Mis frutos del amor

Corrían los años 80 y mi yo niña amanecía un 6 de enero con la ilusión y la emoción de quien aún cree que 3 señores montados en sus camellos vienen cargados de regalos para los niños que han sido buenos.

Celebraciones de cumpleaños


Hemos estado de celebración, mi frutito ya tiene 6 añazos. Ya el bebé que buscaba el cobijo de mamá quedó atrás y ha dado paso al niño que ya no busca mis faldas para protegerse.

Vuelta a la rutina


Se acabó lo bueno, ya estamos totalmente instalados de nuevo en la rutina, atrás quedaron los días de playa y ocio, los días sin reloj que marque horas, ni móviles que nos controlan. Los días de descanso y disfrute. Llevamos aquí menos de una semana y ya ni me acuerdo. 

Aquellas maravillosas tardes engachadas al fijo


Ahora con el whatsapp se han perdido las llamadas. Y digo yo… pero qué cosa tan tonta pasarnos 20 minutos de reloj escribiéndote con tu amiga en vez de coger y llamarla (encima de que las llamadas ahora son gratis).